La frustración en forma de adopción

La frustración en forma de adopción

Por fin llegó el día de coger un avión.

Por fin iban a colmar todas sus expectativas.

Por fin iban a tocar a su bebé.

Tras numerosos exámenes, pruebas, conferencias vía skype y encuentros con diferentes personas por fin, llegó el momento de trasladarse al país que iba a darles la alegría de ser padres. Sabían que tenían que pasar allí unas cuantas semanas, que los responsables de su futuro hijo viesen cómo eran en persona, que conocieran de primera mano su forma de ser, sin pantallas de por medio.

El viaje en avión les pareció eterno. Apenas podían dormir de la emoción. Miraban de vez en cuando las fotos que les habían mandado por mail, tocaban los regalos que habían preparado para su futuro hijo, soñaban con el momento de abrazarlo.

Cuando llegaron a su destino les faltó tiempo para llegar al hospicio donde estaba su hijo. Tras varios trámites por fin vieron a su hijo a través de un cristal. No faltaba nada para tocarlo, para sentirlo, para abrazarlo.

Tuvieron que volver a firmar y a pasar diversos controles, les pidieron quedarse más tiempo del estipulado. No hay problema, lo que sea por nuestro pequeño.

Al día siguiente por fin, les entregaron a su bebé. Un niño sano nacido hacía dos meses de una madre alcohólica. Una madre biológica incapaz de cuidar ni de sí misma. Que en cuanto tuvo la oportunidad, lo dio en adopción, antes si quiera de parirlo. Que ni si quiera estaba allí para hacer la entrega. Ellos entregaron su cheque, lo estipulado, y se abrazaron. Se abrazaron durante larguísimo tiempo. Llorando de emoción. Por fin tenían a su hijo con ellos. Por fin.

Pronto volverían a casa y conocería al resto de la familia, abuelos, tíos, amigos, todos deseando conocerle en persona. Ya tenían hecha la matrícula para el próximo curso.

Pasaban las semanas y no les daban la documentación de su hijo para salir del país con él. Ellos seguían viviendo allí como si estuvieran aquí. Le enseñaron los 5 lobitos, se despertaban cada tres horas a darle de comer, le compraron su primer peluche, le enseñaron a comer con cuchara, le acompañaron en sus primeros gateos, le limpiaron los mocos y el culete, empezaba a llamarles aita y ama. Le ayudaron a ponerse de pie….

Y volvieron a casa con las manos vacías. La burocracia les hizo volver sin su hijo. Tocaron todas las puertas, todas. Las buenas y las malas, pero nadie pudo o quiso ayudarles a volver con su sueño más preciado. Tras una convivencia total de 24 horas durante más de 8 meses, tuvieron que volver como fueron, solos. O más solos aún, sabiendo que su hijo se quedaba en el país de origen sin más ayuda que el hospicio en el que nació, porque su madre había reclamado su custodia.

Ahora no duermen por la noche, no viven durante el día, tienen los ojos hinchados de llorar y el alma rota por tanto dolor, no pueden superarlo, han pasado por la muerte de un hijo sin morir. Han pasado por un aborto de un hijo nacido. Nadie te prepara para esto, nadie te prepara para volver con las manos vacías de un país de acogida.

Y ahora qué? Pues por ahora a vivir de los recuerdos. Del tiempo pasado. De las fotos. De los sentimientos generados. Eso si pueden seguir viviendo sabiendo que él está allí y ellos aquí.

Historia basada en hechos reales. Sólo puedo mandarles un abrazo muy fuerte. Ojalá esta historia no se repite nunca más, y que puedan recuperar a su hijo. Ojalá este post llegase tan lejos como para hacerles reflexionar a los gobernantes y responsables de que esto salga o no adelante.

Me ha costado mucho escribir esta historia. Me ha costado ponerle un título. Me ha costado mucho contar algo tan difícil. Me ha costado no ponerle cara a la historia. Me ha costado conocer esta historia y no echarme a llorar cada vez que retomaba el párrafo. Me ha costado ponerme en la piel de unos padres que no llegarán a serlo. Me ha costado pensar que haya gente que puede tener la potestad de hacer y deshacer familias. No me imagino lo que les costará a ellos levantarse por la mañana.

Y pensar que la gente cree que tiene problemas…

One thought on “La frustración en forma de adopción

  1. Hola….
    Leerte me ha hecho pensar en la cantidad de pérdidas que unos padres pueden vivir. Escribí “Conexiones de amor” para familias que pierden un bebé antes o después de nacer, pero después de leer tu entrada soy más consciente de lo solos que están algunos padres. Ya es tabú y se sienten bastante aislados quienes pierden su embarazo, o su recién nacido… no puedo ni imaginar lo que debe ser cuando ocurre de esta manera. Un fuerte abrazo a quienes pasan por ello.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *