De ballenas azules

He tenido la oportunidad de dar una charla a los chavales de una asociación proveniente del Este de Europa. Ucrania y en concreto Chernobil. y los que me solicitaron la charla me pedían que la enfocara a esa red que allí es tan conocido, VKontak o VK. Sí, la red en la que se mueve la ballena azul.

retos digitales que nos ponen en peligro

Para quien no lo sepa, la ballena azul, además de ser un mamífero en peligro de extinción, es un horrroroso reto digital enfocado a jóvenes. Una serie de 50 retos que los chavales tienen que ir superando y alcanzando niveles. Una especia de ginkana virtual que traspasa las pantallas y hace que esos retos se realicen en la vida real. Pero aquí se nos plantean varios problemas, y me voy a poner a filosofar ahora:

De un lado, cómo tienen acceso los menores de edad a este tipo de contenidos. En qué momento han perdido la confianza en sus adultos, para comentarles algo que les pueda parecer mal?

Por otro lado, cómo es posible que se les “lave el cerebro” de tal manera que no vean que eso a lo que les empujan es nocivo para ellos.

En qué mundo viven esos chavales para que sus adultos (ninguno) sea capaz de ver o notar cosas raras en la actitud de sus hijos y en consecuencia poder actuar tal y como comentábamos en posts anteriores.

Tanto en estos temas como en otros relacionados con el bullying o preocupaciones que puedan tener, debemos estar atentos. Debemos desconectar y levantar nuestras cabezas del móvil para mirarles a los ojos y preguntarles sinceramente qué les pasa. Puede que tarden un poquito en contarlo, puede que incluso les cueste días sacar fuerzas para hablar de ello, pero con palabras amables y un poco de mano izquierda creo que podemos conseguir que nos vayan contando, y si esa experiencia podemos ayudarle a solventarla, en la siguiente nos lo contará antes, confiará antes en nosotros.

Y volviendo a la ballena, cada cierto tiempo salen retos similares en los que nuestros jóvenes pueden caer. Pero no sólo los jóvenes caen en trampas digitales. También los adultos. Y por vergüenza no las cuentan ni las denuncia. Os pongo ejemplos:

  • Si una despampanante rusa te habla por el chat, desconfía.
  • Si un maromo de tomo y lomo te manda un corazón por WhatsApp, desconfía.
  • Si un ex militar americano te escribe un mail pidiendo ayuda para rescatar el dinero ganado en la guerra, desconfía.
  • Si te llega un mail pidiéndote un rescate por el vídeo que te ha grabado a través de tu propia webcam (que la tienes tapada), desconfía.

Sigo?

Si vosotros, adultos, alguna vez os ha entrado la duda, imaginaos a nuestros jóvenes inexpertos digitales.

 

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